Los peques menores son en realidad paquetes explosivos de personalidad y energía pura. Te entretienen por un minuto al cantar “Cuidado con la Bomba Chica” y al siguiente, hacen pataletas,  según ellos porque la leche está demasiado “lechosa”. De un minuto al otro, nunca sabes qué esperar de un pequeñuelo, pero eso es parte de la diversión, ¿verdad?

Si notas ciertos patrones de comportamiento en tu peque, te podrás dar una buena idea de su temperamento. Conocer el temperamento de tu peque te ayudará a ser mamá y papá. Podrás ayudarle a lidiar con sus emociones, con las demás personas y con los cambios de una manera saludable. También aprenderás a evitar situaciones que puedan causar frustración, tanto a ti como a tu peque.

La forma en que se adapta a su entorno depende de su temperamento, el cual por lo regular incluye:

  • Emociones: Algunos peques menores son bastante tranquilos; otros son muy emocionales con casi todo lo que les rodea.
  • Cambios: Para muchos, el manejo de los cambios es un gran desafío y existe una variedad de reacciones al enfrentar los cambios. Algunos pueden pasar fácilmente de una actividad a otra, mientras que otros batallan con las transiciones. Ambas reacciones son normales, pero conocer estas tendencias puede ayudarte a predecir su reacción ante situaciones diferentes.
  • Nivel de energía: Los peques menores pueden tener niveles de energía muy diferentes. ¿El tuyo juega y conversa todo el día en la guardería? ¿Tiene mucha energía en la mañana, pero poca en la noche? ¿Es inquieto y siempre se está moviendo?
  • Personas: A algunos peques les encanta estar en compañía todo el tiempo, mientras que a otros les toma más tiempo animarse, o necesitan alejarse de los grupos de personas por cierto tiempo.
  • Paciencia: ¿Tu peque puede esperarse feliz mientras le haces otro panqueque? ¿Se frustra demasiado cuando se tiene que poner la camisa azul, cuando la roja está en el bote de la ropa sucia? Cada peque expresa la paciencia o la frustración de diferentes maneras.

El temperamento no lo es todo

El temperamento afecta en gran medida a tu peque, pero éste puede cambiar o controlarse cuando se convierte en su propio obstáculo. Por ejemplo, si tu peque es por naturaleza precavido ante las situaciones nuevas, hay maneras de ayudarle a sentirse con más confianza y seguro de sí mismo.  Tú puedes, por ejemplo:

  • Quedarte cerca y tomarle de la mano o sentarle sobre tu regazo.
  • Dejarle que lleve su osito de peluche o que sostenga un juguete.
  • No fuerces a tu peque si siente demasiada ansiedad. Las experiencias negativas pueden hacer que su futuro sea más difícil.

A esto le llamamos “enfoque de aguas cálidas y bajas”. Una vez que tu peque pasa por algunas experiencias positivas, puede comenzar a gozar de mayor seguridad, incluso si no es su temperamento natural.

Peques perfectos, padres y madres perfectas… perfectamente imposible

No existe un temperamento correcto, ni incorrecto y no existe una técnica perfecta de crianza que pueda cambiar radicalmente la manera en que fundamentalmente es tu peque.

Claro está que ciertos temperamentos pueden ser más difíciles y otros dependiendo del momento y de la edad pueden ser algo difíciles.

También puede haber problemas si el temperamento de tu peque es muy diferente o similar al tuyo.

  • Si a tu peque le cuesta trabajo sentirse bien con los demás, pero le gusta estar rodeado de grupos grandes, podría ser difícil entender lo que necesita.
  • Si a ti te es difícil sentirte a gusto con los demás, podría ser difícil ayudar a tu peque a superar el miedo a los grupos grandes. Tu timidez también puede traer recuerdos dolorosos de las experiencias que tuviste cuando viviste tu propia infancia.

Te ayudará el que entiendas los desafíos para poder encontrar maneras de guiar a tu peque. Sus rasgos desafiantes pueden tener un lado alegre. La intensidad de sus emociones a veces pueden cansarte, pero en otras ocasiones sus grandes carcajadas te harán sonreír.

Una de nuestras tareas de padres y madres es la de ayudar a nuestros peques a que aprendan a regular sus emociones. Describe sus sentimientos y valídalos. Este es el primer paso para la autorregulación. “Te sientes triste por irte del parque, porque quieres seguir jugando un poco más. Me doy cuenta de cuánto te estás divirtiendo, pero ya es hora de ir a recoger a tu hermanita de la escuela. Volveremos mañana”. Esta práctica también te ayuda a ponerte de su lado y ver el mundo desde su perspectiva. Esto es especialmente útil cuando el temperamento tuyo y el de tu peque son muy diferentes.

Anima a tu peque a ser quien es

Conocer el temperamento de tu peque y el tuyo propio, te puede ayudar a ser mejor padre y madre.   No puedes cambiar su temperamento básico, pero le puedes apoyar precisamente por la personita que es. Ofrécele experiencias positivas y ayúdale aprender a manejar y disfrutar del mundo que le rodea. Por ejemplo:

  • Dale advertencias de 5, 2 y 1 minuto cuando sea el momento de cambiar de actividad. Sigue adelante con la transición.
  • Si tu peque es más “observador” que una personita orientada a la actividad, incorpora transiciones que le lleven hacia actividades que le encanten, como por ejemplo armar rompecabezas.
  • Para los peques que siempre andan moviéndose de un lado para el otro, ofrécele lugares seguros para que pueda explorar y sacar toda su energía. No esperes que se quede quieto por mucho tiempo. El que pase un poco de tiempo fuera de la casa todos los días le ayudará muchísimo.
  • Si le cuesta trabajo abrirse con la gente, prográmale citas para que juegue en casa con solo uno o dos amiguitos, en vez de jugar en un grupo grande.
  • Quédate con tu peque hasta que se adapte a la nueva situación. Si es difícil dejarle en el preescolar, lean un libro juntos o ayúdale a encontrar algo para que juegue en la escuela.
  • Si tu peque es lento para sentirse cómodo entre la gente, invita a la cuidadora del preescolar o a una amiguita para que juntos jueguen algo que le gusta. Esto puede ayudarle a que se le haga más fácil la transición. Dale una advertencia de un minuto, despídete y vete.
  • Inventa un ritual especial para despedirte de tu peque, sería un maravilloso ejemplo.
  • Busca oportunidades que puedan ayudarle a aumentar la confianza y la autoestima.
  • Avísele de antemano cuando vayan a haber cambios en su rutina, como por ejemplo, la llegada de una visita o cuando se vaya a quedar con una niñera.

Y si te encuentras con dificultades, ponte en contacto con las demás familias. Comparte esta publicación en Facebook y hazles preguntas a los otros padres de familia sobre el temperamento de sus peques. Pueden apoyarse mutuamente y aprender juntos a disfrutar exactamente de la manera en que son sus peques.

 

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