Los peques y la comida: es algo interesante. Algunos peques meriendan todo el día, mientras que otros solo de vez en cuando se detienen entre horas de juego para tomar un puñado de galletas o rodajas de manzana. Algunos de ellos con gusto comen lo que les pones en el plato, mientras que otros solo se contentan con la comida elegida “del momento”.

En esta etapa de la infancia, con sus estados de ánimo, intereses y hábitos alimenticios siempre cambiantes, es posible que sea difícil identificar si tienes un peque quisquilloso en tus manos. Si te preocupa que pueda estar desarrollando algunos hábitos alimenticios delicados, sigue leyendo para saber cómo abordar y entender este comportamiento.

¿Es quisquilloso o es un comportamiento normal de los peques?

Cuando era bebé, ¿tu peque probaba con entusiasmo los alimentos nuevos y a medida que fue creciendo se volvió más delicado?

Algunos padres etiquetan a sus peques de “quisquillosos” si:

  • no quieren sentarse a la mesa a comer.
  • juegan con la comida.
  • son quisquillosos con lo que comen.
  • se niegan a probar alimentos nuevos.
  • se levantan de la mesa con frecuencia.
  • tiran la comida al piso.
  • protestan a gritos a la hora de comer

Aunque resulte frustrante para los padres y las madres, muchos de estos comportamientos son comunes en los peques y los preescolares y tienen poco que ver con ser quisquillosos. Lo que vemos como hábitos alimenticios delicados puede comenzar alrededor de 1 año de edad, y alcanzar su punto máximo durante la infancia y la edad preescolar por una variedad de razones:

  • Los peques están aprendiendo a alimentarse solos, dándoles la capacidad de controlar cuánto y qué comen.
  • Los peques están aprendiendo otras habilidades emocionantes, como caminar, escalar y hablar, y no quieren tomarse el tiempo para comer.
  • Su peque puede simplemente ver esto como una oportunidad para afirmar su autonomía. Está aprendiendo que tiene cierto control sobre su propio cuerpo.
  • Los peques anhelan “lo familiar” e incluye lo que comen.
  • Alrededor de los 2 años de edad, su metabolismo comienza a desacelerarse, ya que su cuerpo requiere menos energía de los alimentos, por lo que es posible ver un cambio en la cantidad de comida que ingieren a esta edad.

Desarrollen hábitos alimenticios saludables en familia.

Durante los próximos dos años, no necesitas preparar tortas de la misma cosa para el almuerzo; Hay cosas que puedes hacer para ayudar a promover hábitos alimenticios saludables y hacer que la comida sea divertida para toda su familia:

  • Establece una rutina a la hora de comer: si es posible, coman juntos las comidas principales y ofrécele un refrigerio a una hora específica entre comidas para que no se llene de galletas justo antes de la hora de la cena. Enséñale a que espere la hora de la merienda o de la comida cuando te pida algo entre comidas. Esto le ayudará a aprender a reconocer cuando siente hambre y a comer porque tiene hambre, no por comodidad o por aburrimiento. También le ayuda a aprender la gratificación tardía, una habilidad importante para la autorregulación emocional.
  • Modela comiendo sanamente una variedad de alimentos, incluyendo muchas frutas y verduras.
  • ¡Sé intrépida! Si tu peque te ve probando alimentos nuevos, será más probable que lo pruebe también.
  • Pídele que te ayude en la cocina. ¡Es más divertido comer algo que tuviste que hacer tú mismo!
  • Dale tantas opciones como te sea posible. ¿Brócoli con queso derretido o yogur natural?
  • Sopear o remojar la comida es muy divertido para los peques. Es sorprendente lo que caerá en la mantequilla de cacahuate o el yogurt.
  • Comer los bocadillos pequeños o usar los cubiertos de tamaño infantil toman su tiempo para aprender. ¡Se paciente!
  • Date cuenta cómo tú respondes cuando pruebas comida nueva o los alimentos que no te gustan. Si ves a tu peque escupir la comida de forma dramática o escuchas que dice algo como “¡qué asco!” o “¡fuchi!”, puede ser que esté imitando tu propio comportamiento.
  • Dale agua para que beba entre comidas; evita las bebidas azucaradas o el jugo.

Recuerda que las transiciones de una actividad a la siguiente son más difíciles para algunos niños que para otros. Dale una advertencia a los diez y a los cinco minutos antes de cada comida.  Dale una opción, dile: “Es hora de almorzar. ¿Quieres leche o agua?”

Una forma suave para que pruebe los alimentos nuevos

Con los peques y la comida, tenemos que andar con cuidado. Necesitamos que coman, ¿verdad? Sí, pero nunca debemos obligarlos a comer. Nuestro trabajo es el de proporcionar opciones de alimentos saludables durante las comidas y las meriendas. El trabajo de tu peque es decidir qué y cuánto quiere comer. Ten en cuenta que el estómago de tu peque es aproximadamente del tamaño de tu puño, razón por la cual tienden a comer comidas pequeñas y frecuentes durante todo el día.

  • A la hora de la comida y la merienda, además de sus alimentos favoritos, ofrécele “a probar” un nuevo alimento.
  • Es posible que se lleven repetidas ocasiones antes de que se atreva por fin a probar el alimento nuevo.
  • Ofrécele la comida de la familia en una versión “para peques”. Por ejemplo, si van a comer pastel de carne, en lugar de ofrecerle una rebanada, separa los chícharos, las zanahorias y la carne en trozos pequeños.
  • Deja que tu peque decida cómo quiere que su comida esté acomodada en su plato. Algunos peques realmente odian cuando los alimentos se tocan entre sí o cuando se mezclan. Considera usar un plato que tenga separadores incorporados y deja que te diga en qué secciones quiere que le pongas su comida.
  • Ten listos bocadillos saludables, como de frutas donde ande jugando. A los peques activos les encantan los bocadillos prácticos y listos para llevar.

La hora de los alimentos también se trata de algo más que la nutrición. Haz que sea un momento divertido y memorable para conectarte y reconectarte con la familia. Comparte tradiciones familiares con tus peques y aprovecha esta oportunidad para compartir la cultura de tu familia.

Recuerda cuál es el trabajo de cada uno. Los padres y las madres brindan opciones de alimentos saludables a intervalos regulares y predecibles, y los peques deciden qué y cuánto comer. Es difícil para los padres de familia hacerlo, pero recuerda que cuando tu peque se niegue a comer, tendrá otra oportunidad para hacerlo en una o dos horas (o lo que hayas planeado como la hora de la merienda o la comida).

Obligar a un peque a comer, puede hacer que coma aún menos y crear estrés y ansiedad a la hora de los alimentos.  Las negociaciones, los sobornos y las amenazas a la hora de la comida puede aumentar ese mismo estrés. ¡Queremos enseñarles a nuestros peques que la comida es alimento y que también puede tener un sabor rico y ser divertido!

Este artículo te lo brinda Parenting Now!- Educadoras en el área de la crianza y autoras Amanda Bedortha, Claire Davis y Lynne Swartz y la consultora Jay Thompson (andupdatemywebsite.com). Parenting Now! siente una gran pasión por las familias felices y sanas. Para obtener más información sobre Parenting Now! Visita su sitio web (https://parentingnow.org/) o comunícate con nosotros a info@parentingnow.org


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