Por todas partes en las noticias de hoy, se habla sobre la intimidación o el bullying. Es un tema importante que merece nuestra atención, ya que cada vez es más difícil para los adolescentes de hoy navegar con seguridad en su mundo social.

Existen señales de advertencia que debes detectar cuando tienes la sospecha de que están intimidando a tu hijo.   Pero ¿qué pasa cuando tu hijo resulta ser el agresor? ¿Cómo enfrentas esta situación? Y, lo más importante, ¿cómo puedes asegurarte de que no vuelva a suceder?

Lo que se entiende sobre el término “bullying” o la intimidación

La intimidación o el bullying no es algo nuevo.  Probablemente tengas algunos recuerdos de cuando ibas a la escuela. Tal vez te acuerdes de las veces que veías a los agresores empujar a algunos niños contra la pared o al grupo de los “sangrones” que se metían con los niños menos afortunados, o tal vez eso lo hayas visto en las películas.

Con las redes sociales y los juegos en línea de hoy en día, es mucho más fácil para los adolescentes enviar mensajes directos y de odio a sus compañeros.

En términos generales, la intimidación es el usar el poder que uno tiene para lastimar, amenazar o asustar a un compañero para su propio beneficio. La intimidación incluye:

  • Burlas, insultos, comentarios sexuales inapropiados
  • Agresión física, como empujar, pelear o meter zancadillas
  • Contacto físico no deseado
  • Hacer muecas o gestos amenazantes.
  • Exigir dinero, tareas escolares, almuerzos de otros compañeros
  • Intencionalmente dejar a los compañeros fuera de alguna actividad
  • Dejar mensajes telefónicos, mandar mensajes de texto, correos electrónicos, y/o chats que son amenazadores
  • Difundir rumores sobre alguien.
  • Avergonzar a alguien en público

De acuerdo con el sitio stopbullying.gov, para poder considerarse bullying el comportamiento debe ser agresivo e incluir:

  • Desequilibrio de poder: el adolescente usa su poder (ya sea fuerza física o condición social) para controlar o hacer daño a los demás.
  • Repetición: la intimidación ocurre más de una vez y es probable que vuelva a ocurrir.

La llamada

Iliana, una mamá de 3 peques, nunca pensó que su hija en edad adolescente sería acusada de intimidar a un compañero de clase. Su hija era una buena alumna, participaba en la escuela como porrista y era muy amable y servicial con su hermana menor.

Iliana se sorprendió cuando recibió una llamada del director de la escuela para decirle que su hija, junto con algunas de sus amigas había estado intimidando a un compañero de menos edad.

“¡Mi hijo no!”

La reacción de la mayoría de los padres de familia a los que les comunican que su hija o hijo se ha involucrado en actividades de acoso escolar normalmente dicen “¡Mi hijo nunca haría tal cosa!”  Es importante que los padres de familia tomen en serio las acusaciones de la persona que ha sido acosada y que respondan de una manera que enseñe a su hijo que ese tipo de comportamiento no será tolerado.

  • Procesa tus sentimientos acerca de esta noticia antes de hablar con tu hijo adolescente. La ira, la culpa, la tristeza y la actitud defensiva son reacciones normales al escuchar que tu hijo o hija ha sido acusada de hacer bullying en la escuela.   Como padres de familia, estamos programados para proteger a nuestros chicos.
    • Es útil superar estos sentimientos antes de tener la conversación. Regular tus propios sentimientos es el primer paso para enseñarle a éste a sobrellevar sus propios sentimientos de una manera positiva.
  • Llega hasta el meollo del bullying. Es importante llamarle al comportamiento por su nombre, “intimidación”. Pregúntale por qué ocurrió ese comportamiento intimidante.

En algunos casos, los padres descubren que su propio hijo ha sido objeto de acoso escolar. Este es un tema aparte que se tratará en otra conversación, aunque esto no justifica su comportamiento. Es importante que el adolescente asuma la responsabilidad de sus acciones y aprenda de las mismas.

  • Habla con calma y de manera firme
  • Evita echar culpas
  • Hazle preguntas que reflejen empatía: “¿Puedes imaginarte cómo se sintieron cuando te burlaste de su ropa?”

Cómo transformar el bullying en una enseñanza

Muchos padres de familia responden quitándole privilegios, como los videojuegos o una salida con sus amistades, a consecuencia del comportamiento de acoso. Alternativamente, esta es una gran oportunidad para desarrollar las habilidades sociales y emocionales de tu hijo o hija.

En el caso de Iliana, su hija estaba molestando a una compañera de una clase social y económica más baja que la de ella. Además de disculparse con la niña involucrada, Iliana y su hija se ofrecieron como voluntarias en un refugio local para personas sin hogar, haciendo paquetes de productos de higiene para los necesitados. No hace falta decir lo mucho que se inspiraron. Más tarde ese mismo año organizaron una colecta de ropa para el refugio.

El hacer bullying no es un comportamiento permanente.  Todos los niños tienen el poder para cambiar y crecer:

  • Modela un comportamiento positivo en casa, tal como hacer voluntariado, ayudar en la comunidad o en la escuela de tus hijos.
  • Apoya y alienta a tus peques. Practiquen la bondad entre ustedes mismos y hablen de los demás con amabilidad.
  • Conversen sobre lo que significa ser empático y practiquen la empatía.
  • Busquen actividades para después de la escuela o los fines de semana donde tus hijos puedan practicar la amabilidad o ayudar a la comunidad.
  • Trabaja a la par de la escuela de tus hijos para asegurarte de que están recibiendo el apoyo escolar que necesitan.
  • Ayúdale a encontrar formas saludables de controlar su enojo o frustración, ya sean clases de artes marciales o deportes después de la escuela.

Lo más importante de todo es jamás burlarte de tus propios hijos. A pesar de que sienten adoración por las estrellas de cine y las celebridades de YouTube, ¡tú eres el modelo más importante a seguir de tus hijos adolescentes!

 

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