Es posible que no siempre lo califiques de riesgo, pero el riesgo comienza al nacer y continúa por toda la vida de tu peque. De manera consciente o inconsciente, tu peque y tú corren riesgos cuando:

  • Le mueves de la cuna a la cama.
  • Ya no se sostiene de la mesita y se puede parar sin tu ayuda.
  • Escoges su escuelita y se tiene que quedar ahí sin ti.

Dejar que tu peque corra riesgos es parte de su desarrollo. Le ayuda a crecer y a manejar los retos.

Puede ser difícil y aterrador, y también emocionante dejar que tu peque corra riesgos. A medida que vaya cobrando independencia, sus riesgos irán aumentando. Si cada vez que se atreva; desde tratar de treparse en algún juego del patio de recreo, hasta hablar con un amiguito nuevo, le muestras nerviosismo, intervienes, o te la pasas circulando a su alrededor, puede causar que se resista o tema arriesgarse, así como puede perder la auto-confianza y perderse de experiencias que son necesarias.

Por supuesto, no todos los riesgos son adecuados. Es obvio que algunos no tienen sentido correrlos- No dejarías que tu peque de cuatro años manejara el coche, pero otros riesgos pueden ser divertidos – como tratar de patinar. El problema es que no siempre es claro cuáles son los mejores para tu peque. ¡Todo padre de familia se puede beneficiar con una guía!

Conoce a tu peque y a ti mismo

Los niños y los padres por lo general se dividen entre los que les encanta tomar una cantidad de riesgos y los que los evitan a toda costa porque sienten aversión.

Amante de los riesgos: A ciertos niños les encanta la emoción de los riesgos, lo que podría significar la necesidad de recibir mucha orientación. Subirse a un juego de atracciones emocionante en una feria del condado, no es lo mismo que saltar en la parte profunda de la piscina Amazon sin saber nadar. Los amantes de los riesgos a veces necesitan que se les apliquen los frenos.

Aversión a los riesgos. Algunos niños necesitan que se les dé un estímulo para que se atrevan un poco más. ¿Siente miedo de entrar en la piscina infantil, incluso cuando lleva salvavidas y tú vas a su lado? Empieza poco a poco. Dale mucho apoyo cuando tome algún riesgo, aunque lleguen a haber algunas “consecuencias negativas” – lo importante aquí es dejar que corran algunos riesgos y no el hecho de que las consecuencias sean positivas o negativas.

¡La biología no lo es todo!  Puede que por naturaleza tu peque y tú se inclinen hacia los riesgos o que puedan sentir aversión hacia ellos. La experiencia es un factor clave. Con experiencia, a tu peque, al que por naturaleza le encantan los riesgos, puede llegar a aprender la diferencia entre los riesgos que son saludables y los que no, y si le teme a los riesgos, también puede llegar a aprender a sentirse más cómodo atreviéndose un poco más.

 ¿Cómo tomo la decisión?

Hazte las siguientes preguntas:

¿Tipo de riesgo?

  • Físico, emocional, intelectual, social o una combinación.

¿Beneficios?

  • ¿Este riesgo aumenta su autoconfianza, asertividad o coordinación física y fuerza? El tomar riesgos apropiados para la edad ayuda a los niños a aprender la diferencia entre situaciones peligrosas y situaciones seguras.

 ¿Probabilidad de consecuencias?

  • Si a tu peque le ha ido muy bien en los columpios con un poco de ayuda, es probable que no se caiga y se lastime, si lo hace por su propia cuenta.

¿Consecuencias negativas posibles?

  • Si dejo que se baje solito de la resbaladilla se puede caer y raspar.
  • Si le permito que invite a uno de sus amiguitos a jugar a la casa, se va a sentir mal si lo rechazan.

¡“Las consecuencias negativas” son oportunidades de aprendizaje!

  • Tu peque corrió el riesgo al invitar a jugar a un amiguito a su casa. Su mamá le dijo que no, quizás en otra ocasión.
  • La experiencia o el riesgo que pasó, le enseñó sobre la flexibilidad — las cosas no siempre pasan exactamente como queremos, pero pueden pasar en otra ocasión.
  • Al ayudarle a tu peque a enfrentar los sentimientos difíciles le ayudará a aprender una habilidad necesaria que le servirá para toda la vida

Evalúa.

  • ¿Cómo le fue?
  • ¿Está listo para correr más riesgos o es momento de disminuir un poco el paso? Evalúa tus acciones y también tus reacciones.

La discriminación y el riesgo

Es particularmente importante entender lo referente al riesgo, especialmente para aquellas familias que sufren discriminación debido a su raza, etnia, religión, posición económica, discapacidad, orientación sexual, género y demás.

Los niños (y los adultos) necesitan sentirse seguros para poder asumir riesgos cuando no están de acuerdo con las imágenes estereotipadas o para responder a la discriminación de parte de las personas o instituciones. Es de vital importancia evaluar el riesgo conforme a cada situación. Por ejemplo, si reaccionas ante el maestro que utiliza un lenguaje racista, puede enseñarle a tu peque que puede valer la pena correr el riesgo de hablar.

Si tu peque y tú se encuentran en un garaje o estacionamiento público vacío y un grupo de hombres les amenaza con insultos sexistas y racistas, hacer caso omiso de los insultos y echarse a la retirada probablemente sea más seguro que correr el riesgo de enfrentarse a ellos. Estas son situaciones complejas difíciles de explicar a los niños, pero los estudios muestran que incluso los niños muy pequeños están conscientes de la discriminación.

Asegúrate de que tienes el apoyo necesario para ayudarle a manejar las situaciones difíciles.

¡Corre riesgos que valgan la pena!

El tomar riesgos ayuda a desarrollar el cerebro y el cuerpo de tu peque. Ayuda a convertirse en niños y adultos independientes y prósperos. Con tu ayuda y estímulo aprenderá no sólo a tomar riesgos, sino también aprenderá la manera de responder a la pregunta “¿me arriesgo o no?”