Los peques a veces pueden creer cosas negativas de sí mismos. El “diálogo interno” negativo puede incluir pensar que son personitas tontas, feas o malas.  Pueden expresarse diciendo algo como: “A nadie le caigo bien” o “Odio como me veo”.

Puede ser difícil escuchar a tu peque hablar así, pero tú puedes ayudarle a manejar sus sentimientos. Esta semana, ofrecemos consejos para ayudar a tu peque a manejar su diálogo interno negativo.

Todos cometemos errores

Como seres humanos, todos cometemos errores. Al ser adultos, podemos aprender de la experiencia y crecer. Seguimos haciendo el intento o resolvemos los problemas y hacemos algo diferente. Los peques, sin embargo, pueden tener más dificultades en aprender de la experiencia. Darse cuenta que los errores son normales (y, a veces, frustrantes) y no malos e intentar algo más. Aprender a decir “todavía no” puede ser un gran motivador. “Todavía no puedo andar en bicicleta, pero estoy aprendiendo. Lo voy a seguir intentando”.

Cuando tu peque derrama o deja caer algo y dice: “¡Qué torpe soy!”, puedes normalizar ese error y ayudarle a seguir adelante. “A todo el mundo se le caen las cosas de vez en cuando; Simplemente hay que limpiar primero antes de comenzar a jugar”.

Puede ser de ayuda el hablar de lo que significa cometer errores. Conversa sobre algunos errores que has cometido y cómo los has manejado. Admitir nuestros propios fracasos y frustraciones, o hablar sobre las veces en que nos hemos sentido mal con nosotros mismos y la forma en que lo superamos, puede enseñar a tu peque que todos pasamos por momentos de fracaso, vergüenza y pensamientos negativos. Aquí hay otras cosas que hay que tener en cuenta:

  • Cuando dicen “soy tonto” o “tú no me quieres”, a veces pueden ser reacciones por desilusión o por no haberse salido con la suya.
  • Algunos peques aprenden que al criticarse a sí mismos reciben atención. Toma esto como una señal para que puedas utilizar algún tiempo con tu peque para hacer hincapié en la atención positiva.
  • Anima a tu peque a que vuelva a tratar después de haber fallado. “Todavía no lo haces muy bien, ¡pero estás aprendiendo!
  • Enséñale a divertirse en un juego, aún si no está ganando. Dile que entiendes cómo se siente y ayúdale a encontrar una manera de hacerle frente a la situación.  “Así son los juegos: unas veces se gana y otras veces se pierde”.

Recuerda que los pequeños piensan en términos de “todo o nada”. Pueden llegar a pensar que si no salen bien en un examen de la escuela, reprobarán todos sus exámenes. Algunos peques son “perfeccionistas” y quieren hacer todo bien en el primer intento. Los peques  no pueden establecer estándares para ellos mismos, por lo que es muy importante estar con ellos cuando batallan.

Aprender a hacerle frente a las dificultades

Préstale a tu peque un poco más de atención y apoyo cuando se sienta deprimido. Encuentra una actividad que puedan hacer juntos que haga que se sienta bien consigo mismo. Por ejemplo, si le encanta dibujar, sugiérele que saque papel y marcadores para dibujar juntos. Pregúntale qué le ayudaría a sentirse mejor.  Enséñale que puede optar por hacer algo que le guste y que lo haga sentirse bien. Ustedes dos podrían:

  • ir de paseo
  • leer libros
  • jugar en el parque
  • hornear algo juntos

Elógialo las veces que lo pasen juntos: “Qué bien lo estás haciendo, ¡Te estás haciendo cada vez más fuerte con la práctica!” o “¡Ya te sabes muchas palabras de este libro! ¿Recuerdas cuando se te hacían difíciles? ¡Lo seguiste intentando y aprendiste!”

Hacerle frente a los contratiempos y las decepciones es parte de la vida. Anímale a intentarlo de nuevo, pero también aprovecha la oportunidad para alentar el pensamiento realista. Por ejemplo, si tu peque no cree ser tan buena como las otras gimnastas de la clase, ayúdale a pensar en algo más positivo que decirse a sí misma: “No puedo pararme de manos como mi compañera, pero estoy muy orgullosa de que puedo hacer otras cosas bien”.

Modela  el pensamiento positivo pero realista

Los peques que son propensos a usar el diálogo interno negativo pueden ser negativos en otras áreas de sus vidas. Puedes ayudarle a encontrar lo bueno de cada situación al modelar el optimismo y las habilidades prácticas de resolución de problemas. Como padres y madres, también podemos:

  • Escuchar y reconocer sus sentimientos.
  • Apoyarles para hacer frente a su conversación negativa interna
  • Proporcionarles un espacio seguro al que puedan entrar cuando quieran hablar
  • Modelar el diálogo interno positivo y la resolución de problemas. Cuando cometas un error, habla sobre cómo resolver el problema. Por ejemplo, “¡Oh no! Me pasé de la cuadra. ¿Qué hago? ¡Ah, ya sé! Voy a darle la vuelta a la cuadra”.
  • Ponte en contacto con su maestro para averiguar qué está pasando en la escuela

Por último, si te preocupa la salud emocional y el bienestar de tu peque, ya sea por su persistente diálogo negativo interno, cambios en la alimentación, estado de ánimo, u horas de sueño, consulta con su proveedor de atención médica.

 

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