La familia normalmente educa a sus peques para ser amables, tener empatía y respecto por los demás. Desafortunadamente no podemos estar siempre cerca en sus interacciones sociales.

La agresión es algo presente en casi cualquier situación relacionada con la niñez y puede empezar tan temprano como en el preescolar. La agresión puede ir desde molestar, amenazar o hasta violencia física. Existen varias razones por las que un peque puede agredir, estas las discutiremos en una publicación posterior. Por ahora, echemos un vistazo a las formas en las cuales la agresión puede presentarse.

Tipos de Agresión

  • Verbal: Insultos, apodos o situaciones molestas en las que el agresor provoca tristeza o miedo en el otro.
  • Física: Usando el cuerpo para pellizcar, hacer tropezar, empujar, perseguir o pelear con otro.
  • Gestos: Haciendo expresiones amenazantes con la cara o el cuerpo.
  • Exclusión: Dejar a alguien fuera de una actividad de manera intencional.
  • Extorsión: Demandar cosas del almuerzo, juguetes o tareas escolares de un compañero o compañera.

¿Es tu peque objeto de Agresión?

Aún en sus mejores días, no es fácil para algunos peques hablar de su día. Pregunta “¿Qué tal tu día en la escuela?” será muy probable que te respondan con un “bien”. Un peque que está sufriendo agresión muy probablemente no dirá nada respecto a lo que pasa en la escuela o después de la escuela en las clases extra o en un grupo. Probablemente sentirá un rango de emociones como vergüenza, miedo y baja autoestima.

Hay varios signos que indican cuando tu peque está siendo agredido

  • Timidez cuando se rodea de otros peques
  • Sentirse menos
  • Tratar de evitar algunas situaciones, como ir a la escuela; fingir una enfermedad para no presentarse.
  • Mostrar ansiedad
  • No comer, comer en exceso; no dormir bien, tener pesadillas.
  • No querer hablar acerca de la escuela.
  • Llegar de la escuela con ropa rasgada o con cosas perdidas.
  • Dolores físicos: de cabeza, estómago, heridas inexplicables o accidentes.

Cómo ayudar

Los peques que sufren agresión tienen alta sensibilidad acerca del tema, pero deben saber que es necesario decirle a un adulto de confianza lo que les está pasando o lo que está pasando con alguien más que sufre agresión.

Con el fin de ayudar a poner un alto a la agresión, pacientemente trata de sacar el máximo de detalles como sea posible de tu peque acerca de la situación. Pregúntale donde tiene lugar la agresión, quién está involucrado, qué tipo de agresión es y qué tan seguido pasa.

Aunque sea difícil anímale a describir exactamente qué pasó y cómo respondió a la situación: “Cuando Jonathan te empujó, ¿qué hiciste? ¿Qué estaba pasando antes de que te empujara?”.

Mantén tus respuestas tranquilas y comprensivas. Si reaccionas fuertemente, puedes causar miedo en tu peque y como resultado que mantenga los incidentes en secreto. Recompensa a tu peque por abrirse contigo. Antes de continuar,  resume el problema con tu peque, basándose en lo que te ha dicho, déjale saber que ambos trabajarán en un solución, siempre en unidad.

Soluciones Simples

 Con tu peque, haz una lista de pequeñas cosas que puede hacer para abordar la agresión. Aún cuando la solución parezca impráctica o tonta, anótala y dile, “OK, voy a escribir esta opción. Sigamos pensando en otras”. Esto puede incluir:

  • Actúa valiente. Firmemente enfrenta a tu agresor y dile “Ya basta. No me gusta que me empujes”.
  • Ignora y sigue caminando.
  • Busca un adulto de confianza.
  • Júntate con un amigo o amiga y evade las situaciones donde el agresor esté presente.

Ayuda a tu peque a decidir por una solución que haga sentido para la situación. Podría ser útil actuar la situación como en un ensayo, sin llegar a alentar una pelea o la violencia: “Vamos a suponer que yo soy Harper y llego a donde tú estás y tomo tus marcadores. ¿Qué le dirías? ¿Qué harías?” . Un par de ensayos pueden ayudar a tu peque a darle la habilidad y la confianza que necesita para hacer frente a su agresor.

Si tu peque sufre agresión en la escuela, habla con su maestra o maestro, ya que puede monitorear más de cerca la situación e intervenir si es necesario. El profesor o director pueden también involucrar a los padres del agresor y ser intermediarios en una conversación si así lo necesitan.

Mientras tanto, asegúrate de que tu peque pase tiempo con sus iguales y familia, quienes sean una influencia positiva y de apoyo. Esto puede restaurar la confianza de tu peque y construir resiliencia, lo cual ayudará más efectivamente a abordar otras situaciones en la vida y enfrentar dificultades en el camino.