¿Me lo compras? ¿Me lo compras? ¿Sí? ¿Sí? ¿Sí? ¡Ándale cómpramelo! ¿Sí?

Éste podría ser tu peque cuando quiere alguna caja de cereal, un cepillo de dientes con su personaje favorito, un app nuevo, o cualquier cosa que se le antoje.

Algunos anunciantes, doctores y demás personas le llaman “Pester Power” o poder de influencia infantil para consumir. “Pester Power” es el poder que tienen de dar lata para que les compren algunos productos en particular.

En el 2010, las empresas gastaron más de $ 15 billones en publicidad para niños. Mirar dos horas de televisión al día equivale a unos 10.000 comerciales al año. No sólo se trata de la televisión – los anuncios se encuentran en computadoras, en eventos deportivos, e incluso integrados en los programas de educación escolar.

Los estudios muestran que tu peque puede reconocer logotipos de compañías a los 18 meses de edad, pedir lo que quiere usando nombres de marca a los dos años, y pedir que le compren la “última moda” a la edad de 6 o 7 años. Es completamente normal que durante la infancia no se reconozca la diferencia entre la fantasía y la realidad, por lo tanto es difícil identificar la diferencia entre un anuncio y la realidad. ¡Es muy posible que tu peque crea que un juguete que ve anunciado por la televisión realmente pueda cobrar vida!

Con obvia razón, tu peque insistirá constantemente para que le compres algo.

La educación como guía para evitar el consumismo

A pesar del constante bombardeo de publicidad, TÚ puedes ayudarle a convertirse en un mejor consumidor, y a reducir la persistente molestia. Cuando tu peque está mirando la televisión u otros medios de comunicación, acompáñale lo más que puedas. Haz que cuando estén juntos, cuente y sea efectivo:

Cuando tu peque mira la televisión

  • Desactiva el sonido y atrae su atención lejos de la pantalla cuando pasen comerciales. ¿Qué te parece si en vez de verlos, se ponen a saltar? La actividad física es una buena forma de aminorar el tiempo que se pasa frente a las pantallas.
  • De una forma apropiada para su edad, habla sobre lo que está mal con el comercial que acaban de ver. Si anuncian una muñeca que pareciera de verdad, pregúntale: “¿Las muñecas pueden cobrar vida? No. Las muñecas no son de verdad y no pueden salir a jugar contigo como lo anuncian aquí.” Agrega un poco humor.
    • “La gente ingenua cree que las muñecas cobran vida. Las muñecas son divertidas, pero no tienen vida. ¿Qué te parece si jugamos a que somos muñecas de mentiritas?”
  • Utiliza el tiempo de comerciales para discutir los conceptos de lo que están viendo, o para servirse un poco de agua, ponerse la piyama, cepillarse los dientes, o darse un abracito.

Si estás en la cocina preparando la cena mientras tu peque está mirando la televisión o frente a una computadora, mantén el ojo puesto en lo que está mirando, especialmente los anuncios. Si al momento no puedes hablar de lo que está mirando, trata de hablar de esto durante la cena.

Cuando consideres los límites del tiempo que tu peque pasa frente a las pantallas, considera también la cantidad de tiempo que estará viendo los anuncios.

Cuando insista que le compres algo, conversa sobre esto de buena manera y de forma apropiada para su edad:

  • Ya tienes demasiados. Apuesto a que ya puedes construir una casita como la que ves en la tele con los que ya tienes.”
  • Ya compramos una cajita de curitas de “Plaza Sésamo”. Acuérdate que dijimos que podíamos comprar otra cuando te termines la que tienes. Vamos a contar cuántas te sobran.”

Dinero

Una manera de ayudar a tu peque a que dé menos lata es educándole más acerca del dinero. Los estudios indican que las personitas de tres años en adelante pueden entender la idea de lo que es ahorrar y gastar:

Cómo enseñarle a tu peque a ahorrar y a gastar

  • Utiliza un frasco o tarro transparente como alcancía, de esta manera puede tener una imagen visual de cómo aumenta o disminuye el dinero.
    • Haz que note o se dé cuenta cuando las monedas están aumentando en el frasco.
    • Si te pide que le compres algo que no cuesta mucho, pídele que utilice sus ahorros. Hazle saber que tendrá menos dinero después de hacer su compra. Después de hacer la compra y cuando haya pasado el tiempo, investiga si se siente feliz de haber usado el dinero.
  • ¡Ponle metas! Pídele que se ponga una meta u objetivo – ¿Es absolutamente necesario que tenga patines de ruedas? Averigua el costo y haz que ahorre para comprárselos, ya sea que dedique el dinero que recibe de su cumpleaños o dinero que le da su abuelita o abuelito. Establecer un tiempo para cumplir con su objetivo. Cuando te insista en que quiere un juguete nuevo, recuérdale que está ahorrando para comprar sus patines – “Acuérdate que estás ahorrando para comprar tus patines, por eso no podemos comprar eso.”
  • Deja que pague algunas cosas. Dale un dólar y que seleccione la fruta de su preferencia. Explícale que con ese dólar puede comprar tres plátanos o dos naranjas. Quizás le encanten las naranjas, pero si compra los plátanos tendrá más frutas. Ayúdale a conocer sus diferentes opciones.
  • Conversa sobre tu compra, “Vamos a comprar plátanos porque están más baratos que las naranjas.
  • Piensa en qué valores y acciones le estás demostrando. Si por lo regular hablas sobre el dinero que la gente tiene o no tiene, tu peque aprenderá que el dinero y las cosas son más importantes que los valores de las personas.

Previniendo los momentos complicados

Nadie puede detener el flujo constante de anuncios y comerciales a los que se expondrá tu peque. Sin embargo, puedes ayudarle a ser un buen consumidor e incluso ayudarle a evitar su persistencia. La comunicación abierta y las pláticas regulares de lo que ven y oyen, además de la enseñanza sobre el valor del dinero, puede transformar su fastidio, en momentos de paz, juego y convivencia positiva.