Las trampas de la crianza son formas específicas en la que actúas o hablas con tu peque o tu pareja, y también la manera en la que te tratas. Estas trampas intervienen en la manera en que cuidas a tu peque, te cuidas tú y cuidas de tus relaciones, pues pueden agregar estrés a tu vida.

Todos caemos en ellas al menos de vez en cuando. El tener conocimiento de las trampas más comunes te puede ayudar a evitarlas o a disminuir su impacto.

1. La trampa de la crítica

  •  “Ya deja de derramar el cereal.”
  • “Recoge todos tus juguetes.”
  • “Hazlo ahora o te meterás en problemas.”

¿Pasas momentos en los que eres impaciente y te enojas y todo lo que haces es criticar a tu peque? ¿Terminas con amenazas que incluyen “vas a tener problemas”?

Cuando caes en “la trampa de la crítica” tu peque y tú terminarán sintiéndo enojo, frustración y tristeza. Si pasa con frecuencia, se puede desarrollar resentimiento y luchas de poder. Antes de que caigas en “la trampa de la crítica”, prueba las siguientes medidas preventivas:

  • Crea rutinas para que las expectativas sean claras — para ti y tu peque.
  • Recuerda las consecuencias naturales y lógicas.
  • Nota las cosas positivas que hace tu peque– no recogió todos sus juguetes, pero al menos recogió algunos. Dile: “Gracias por recoger tus juguetes. Recojamos el resto juntos.”

Y las veces que te encuentres ya dentro de “la trampa de la crítica”, no olvides respirar profundamente y pensar la manera en que estás reaccionando y cómo puedes cambiar esa reacción.

2. La trampa del “no hago caso”

Tu peque…

  • ¿Acarició al gato con ternura?
  • ¿Se fue a la cama sin remilgos?
  • ¿Abrazó a su hermanito cuando estaba llorando?

¿Le ofreciste un cumplido cuando notaste haciendo esto?

La trampa del “no hago caso” va de la mano con “la trampa de la crítica”. Si todo lo que haces es reaccionar a lo que tu peque está haciendo mal, es posible que empiece a pensar que la manera de recibir tu atención es portándose mal.

Es muy fácil sentir que no quieres interrumpir el buen comportamiento de tu peque porque está calladito y ocupado, pero ese es justo el momento de ofrecerle un cumplido.   Tu peque desea saber si estás satisfecho con su persona. Es una buena oportunidad también para ayudarle a sentir orgullo de su buen comportamiento.

Así que, ¡fomenta el comportamiento positivo en el momento en que sucede! ¿Derrama cereal casi todos los días, pero uno de ellos lo come sin derramarlo? Dale un elogio. – “¡Te comiste todo tu cereal sin tirarlo! Ya te diste cuenta de que el cereal es para comérselo.”

Tendrás mejores probabilidades de que tu peque repita el comportamiento positivo si te das cuenta de los momentos cuando se porta bien.

3. La trampa del “Por el bien de la familia”

Como mamá o papá, inviertes mucho tiempo y energía en tu peque. Es muy fácil dejar a un lado a tu pareja, es importante recordar que dedicarle tiempo a tu relación con tu pareja ayudará a tu familia a prosperar y te dará el apoyo que necesitas para la crianza.

Descuidar a tu cónyuge no ayuda a tu peque. Salgan a una cita nocturna. Hagan el plan diario al preguntarse cómo se sienten. Si tienen muchas discusiones y conflictos, tómense el tiempo de tratar de resolverlos.

Algunas parejas que no pueden resolver sus diferencias, se quedan juntas “por el bien de la familia”. Muchos estudios demuestran que es muy estresante para los niños vivir en hogares donde existe discordia, y que el permanecer juntos no beneficia a los niños.

4. La trampa del “padre de familia perfecto”

El padre de familia perfecto se sacrifica, actúa con tranquilidad, de manera fría y serena, nunca se equivoca y además cría a su peque sin problemas y éste a la vez se porta muy bien.  Ser padre o ser madre de esta manera no le sucede a nadie.

No esperes la perfección. Sé amable con tu propia persona. Todo padre o madre llega a hacer cosas que en retrospectiva podría haber hecho de otra manera. Todos nos podemos confundir o frustrar o sentir impaciencia con nuestros peques. Hay habilidades que se pueden aprender para hacerle frente a esos momentos, pero nadie puede eliminarlos por completo.

Además, no ser perfecto es una oportunidad para mostrar a tu peque cómo manejar el estrés y aprender de los errores.

Estos son algunos ejemplos de las formas de hacerlo:

  • ¿Impaciente con tu peque? Discúlpate. Así le enseñarás una habilidad valiosa de la vida.
  • ¿Se te olvidó comprar la leche en la tienda? Permítele que vea tu frustración y de qué manera vas a lidiar con eso.   Hazle partícipe del proceso:
    • “¡Qué lata haberme olvidado de la leche! Podemos caminar a la tienda de la esquina y comprar una botella pequeña para usar esta noche o podemos tomar agua de limón. ¿Quieres caminar a la tienda o tomar agua de limón?”

5. La trampa del “Mártir”

Se relaciona con la trampa del “padre de familia perfecto” —“puede que no sea perfecto, pero al menos sacrifico todo mi ser por mi hijo.”

No te sacrifiques. Cuidar de tu propia persona es una parte crítica de la crianza. Cuando te preocupas por tus necesidades, podrás cuidar mejor de las necesidades de tu peque. De esta manera, también le darás un ejemplo positivo de autocuidado.

Sal a caminar, desayuna, pasa tiempo con tu pareja — tanto tu peque, cómo tú se beneficiarán.

Evitando las trampas

Todos podemos caer en las trampas – creer que necesitamos ser perfectos, ser mártires, o no notar el buen comportamiento, y no cuidar de nuestra persona o de nuestra pareja.

Cuando estamos conscientes de las trampas, podemos evitarlas o disminuirlas.

Sé una persona amable y generosa con tu peque, contigo y con tu pareja – nadie es perfecto, todo el mundo necesita apoyo y afecto, y podemos aprender de los errors.

Una forma de cuidar de tu propia persona es conversando con otros padres de familia. Comparte este artículo en Facebook para enterarte de lo que otros padres y otras madres están haciendo y comparte tus ideas y éxitos de cómo lidiar con las trampas que son tan comunes en la crianza.