¿Recuerdas haber tenido pesadillas cuando eras peque? Si es así, debes traer a la memoria la sensación tan real que se experimenta al tenerlas, asimismo lo difícil que es volver a dormir después de un sueño particularmente aterrador, y lo maravilloso que es recibir un reconfortante abrazo de mamá o papá durante esas largas noches.

Podrías alarmarte al escuchar a tu peque llorar a gritos durante la noche sin seguridad de lo que pudiera ocasionar tal conducta. Si estás seguro de que tu peque está bien, es decir, sin enfermedad ni dolor, o que solo te esté llamando para que le des un abrazo nocturno, los culpables del escándalo pueden ser una pesadilla o terrores nocturnos.

Sacudidas Nocturnas

Cuando se trata de pesadillas y terrores nocturnos, hay una diferencia. La forma más común se presenta como pesadilla y los peques las experimentan entre los 3 – 5 años de edad. Otra forma de pensar en pesadillas es simplemente en un mal sueño. Durante una pesadilla, tu peque experimenta susto, molestia y perturbación, pero usualmente se calma una vez que llegas a darle consuelo.

Las pesadillas

Las pesadillas comúnmente aparecen hacia la mañana y pueden reflejar eventos estresantes de un día anterior. Si tu peque tiene pesadillas frecuentemente, podría ser buena idea seguir la frecuencia y el contenido del sueño. A veces las pesadillas pueden insinuar posibles situaciones estresantes o trastornos emocionales en la vida de tu peque.

Los Terrores Nocturnos

Aunque menos comunes, los terrores nocturnos son desafortunadamente más severos. Estos aparecen frecuentemente en las primeras horas de sueño, cuando es más profundo.

  • Puedes sorprenderte de que esto le pase a tu peque. Durante un episodio de terror nocturno, tu peque parecerá haber despertado con angustia. Puede ser alarmante para ti porque tu peque probablemente golpeará alrededor, te empujará y no contestará a tus cuestionamientos. El llanto también es diferente. Es más fuerte y lleno de pánico y aflicción.
  • Durante el terror nocturno, tu peque no está soñando aunque sí está durmiendo –  puede ser que se siente en su cama y tenga los ojos bien abiertos. No sabe que es lo que está sucediendo a su alrededor y usualmente no responde bien al consuelo. Tu peque por lo general no recordará estos episodios en la mañana cuando despierte.

Las pesadillas y los terrores nocturnos son difíciles para los padres, madres y peques, pero existen pasos que puedes dar y que te ayudarán a reducir la cantidad de estas desagradables experiencias.

Sentirse a salvo

Los peques maduran y avanzan cuando sienten seguridad. Cuando llegue la hora de ir a la cama, crear un espacio seguro, calmado y confortable, les ayudará a tranquilizarse y volver a dormir:

  • Usa una lucecita de noche o la luz del pasillo
  • Pon música suave y relajante
  • Dale a tu peque una cobijita especial o un animalito de peluche para que duerma con él
  • Cuelga fotos familiares cerca de donde duerme tu peque

Adicionalmente, para reforzar el sentido de seguridad de tu peque, crea rutinas. Apegarse a una rutina a la hora de dormir permitirá que tu peque sepa con anticipación qué es lo que sigue, esto ayuda a reducir la ansiedad del momento. Debajo hay un ejemplo de una rutina para la hora de dormir:

  • Guardar los juguetes
  • Cepillar los dientes
  • Leer un cuento
  • Cantar juntos una canción de dormir como “Brilla, brilla pequeña estrella”
  • Dar un beso y un abrazo y decir “buenas noches”

También es buena idea apagar todas las pantallas (Televisión, tableta, videojuegos) y elegir actividades tranquilas una hora o dos antes de ir a la cama, esto ayudará a tu peque a relajarse. Algunas ideas incluyen:

  • Colorear
  • Jugar con masa para moldear
  • Leer
  • Armar un rompecabezas

Cómo ayudar

El manejo de pesadillas y terrores nocturnos puede tomar diferentes enfoques.

Pesadillas:

Después de una pesadilla, dile a tu peque que está seguro o segura, dale masajes en la espalda o abrazos (según lo que prefiera para sentirse mejor en el momento). Algunas frases tranquilizadoras son:

  • “Tu sueño no fue real”
  • “Aquí estás seguro o segura conmigo”
  • “Yo te voy a proteger y a cuidar”

Algunos padres y madres evitan hablar acerca de los personajes que hay dentro de la pesadilla de sus peques. Por ejemplo, si la pesadilla se trata de un monstruo, decirle que el monstruo se ha ido del cuarto, puede hacer pensar al peque que el monstruo va a regresar porque es bastante real.

Algunos otros “tips” a considerar:

  • Si tu peque quiere hablar de su sueño, deja que lo haga. Pero escucha y responde tranquilamente.
  • Usa técnicas de respiración u otras que promuevan la relajación.
  • Deja una lucecita de noche prendida para que tu peque pueda ver dónde está cuando despierte de una pesadilla.

Terrores Nocturnos:

El primer instinto de un padre o madre al enfrentar el terror nocturno es confortar al peque con abrazos y palabras de consuelo. Pero recuerda que durante esos momentos, tu peque está aún durmiendo y no percibe lo que pasa a su alrededor. Si te agitas demasiado puede ser peor.

Es mejor dejar pasar el terror nocturno y solo estar cerca de tu peque y darle consuelo si lo pide. Los episodios pueden durar desde un par de minutos hasta 20 minutos.

Cuando un episodio de terror nocturno llegue, te sentirás abrumado fácilmente. Solo recuerda:

  • Guarda la calma
  • Identifica si se trata de una pesadilla o de terror nocturno
  • Si es un episodio de terror nocturno no trates de despertar a tu peque
  • Permanece cerca y ofrécele consuelo mientras está pasando el terror nocturno
  • Los peques generalmente se tranquilizan sin despertar después de un terror nocturno

A menos de que tu peque comente algo, usualmente es mejor no hablar de pesadillas y terrores nocturnos a la mañana siguiente. Traer a la memoria los incidentes, puede causar más ansiedad respecto a la hora de dormir. Crear una rutina relajante a la hora de irse a la cama, así como un espacio tranquilo, puede ayudar a toda la familia a ir al país de los sueños con todo gusto.