Una parte inevitable de la crianza es establecer límites. En la primera parte de la serie “Las tres P´s de la Desobediencia”, vimos cómo establecer límites para peques con curiosidad (Estableciendo límites para los peques curiosos). En este post nosotros exploramos cómo crear expectativas razonables estableciendo límites justos para preescolares.

 La mente de tu peque preescolar es como una esponja, absorbe todo tipo de información acerca de su mundo. Desde colores y formas hasta lo que significa compartir y tener amistades; tu peque preescolar está impaciente por aprender y demostrar sus nuevas habilidades o por compartir hechos excitantes de cualquier cosa, desde dinosaurios hasta princesas de Disney.

Durante este período de desarrollo, tu peque comienza por tener más independencia en sus elecciones y tener preferencias específicas por las cosas. Esta racha de independencia puede verse como desobediencia o “mal comportamiento” cuando tu peque no sigue las reglas de casa o cuando hace un berrinche en el momento en que le pides algo que no quiere hacer.

En vez de interpretar este comportamiento como una desobediencia, trata de reformularlo como una oportunidad de poner límites firmes y consistentes que le permitan a tu preescolar contener su nueva independencia y al mismo tiempo tener un sentido de identidad, seguir las reglas de casa y de la sociedad.

Tu peque a menudo querrá inventar sus propias reglas para sus juegos. Cuando tú te unas al juego, fomenta su creatividad siguiendo su ejemplo; recuerda no enfrascarte en seguir todas las reglas. El tiempo para jugar es para divertirse, fomentar la imaginación y resolver problemas.

Instrucciones constructivas

No podemos esperar que los peques preescolares siempre alcancen nuestras expectativas en cuanto a su comportamiento o haciendo todo lo que les decimos. Pero en algunos casos, el mal comportamiento (o más precisamente falta de comunicación) se puede evitar poniendo atención en cómo damos las instrucciones. Los problemas pueden surgir cuando:

  • Frecuencia: Demasiadas instrucciones pueden hacer dudar al cerebro. Si le pides a tu peque de 4 años poner en su lugar los carritos, después limpiar las boronas de las galletas y cambiarse a la pijama, sentirá agobio y se distraerá de la lista de quehaceres, por lo tanto se le olvidará. – Puedes pensar que está evadiendo el hacer las tareas que le encomendaste a propósito.- Por otra parte, no tener expectativas antes de un evento, puede desencadenar un mal comportamiento, por ejemplo, establecer una regla usando una voz tranquila en un restaurante. Tu preescolar tiene una mente ocupada y se beneficia al superar las expectativas cada vez. Haz que tu preescolar te diga las reglas después de algunas veces para asegurarte que las recuerda, después recompénsale cuando las siga.
  • Grado de dificultad: Algunas veces tu peque es incapaz de completar tus peticiones si las tareas encomendadas van más allá de lo que puede hacer, como cambiarse de ropa sin ayuda. Trata de pedirle a tu peque, tareas apropiadas para su edad, algo que ya haya demostrado que es capaz de hacer. Adicionalmente, invierte tiempo en enseñarle a tu preescolar nuevas tareas y ayúdale a dominarlas.
  • Claridad: Con tu preescolar mantén las instrucciones claras y simples. Si quieres que tu peque deje de correr en círculos cuando están en la tienda, no es correcto decir: “Bailey, para por favor. Te estás portando como loca”. Bailey no sabrá qué es lo que debe parar de hacer y probablemente incrementará esta conducta después de que le dijiste loca”. En vez de esto, ten claridad acerca de lo que te gustaría que hiciera: “Bailey, necesito que te calmes y uses tus pies para caminar dentro de la tienda”. Da una razón, “Quiero que mantengas tu cuerpo a salvo”.

Previniendo el mal comportamiento en casa

Si tu peque es menor o de poca edad, tener una casa a prueba de peques es una buena forma para evitar el tener que decir “no” o “no toques” todo el tiempo.

Seguridad:

  • Mantén los objetos frágiles fuera del alcance, o fuera de la vista si el objeto es muy atractivo.
  • Usa seguros en las alacenas.
  • Mantén las puertas cerradas de las áreas que están fuera de los límites de tu peque.

Deja que los buenos tiempos pasen

Cualquier padre o madre con experiencia te dirá: Los Peques aburridos se meten en problemas. Si tu peque tiene constante actividad, con juegos y diversas tareas, es poco probable que tenga un mal comportamiento. Algunas veces tu peque necesitará ayuda para decidir por una actividad. Ten en mente que cuando ofrezcas opciones a tu peque, menos es más. Puedes observar que mientras más juguetes le dejes para jugar, menos los usará. Ofreciéndole solo un par de opciones a la vez (como colorear libros, algún muñeco o estampas) podrás obtener más interés y más tiempo en su momento de juego. Muchos padres rotan los juguetes a fin de mantener el interés. Mientras tu peque juega, observa las veces que sigue las instrucciones o cuando ayuda en algo: “Taylor, vi que pusiste tus camiones en su lugar. Con eso me ayudas mucho”.

Tu peque puede batallar con una etapa de transición. Es probable que obtengas una protesta cuando es tiempo de irse de la casa de una amigo o amiga, de poner en su lugar la casa de muñecas o de comer su almuerzo. Dar advertencias es de mucha ayuda para disminuir el golpe: “Railey, puedes jugar con tu casa de muñecas por 10 minutos más, después de esto vamos a comer nuestro almuerzo”. Déjale saber qué viene después y anímala acerca de eso. Dale otra advertencia 5 minutos después, y luego cuando falte 1 minuto. Cuando sea tiempo de dejar de jugar, ten claridad acerca de lo que te gustaría que hiciera enseguida: “Railey, se acabó el tiempo de jugar. Es tiempo de irse a lavar las manos para el almuerzo”.

En estas situaciones, puedes también permitirle a tu peque tomar decisiones, lo cual le ayudará a sentirse en control de la situación: “Railey, ¿prefieres rebanadas de manzana o tiras de queso con tu sándwich?”.

Aunque tu peque esté ejercitando su nueva independencia, todavía está madurando con ayuda de las rutinas y la guía de quien esté a cargo de su cuidado. Establecer límites claros es una forma de ayudar a tu peque a aprender las reglas de su casa, así como el dominio propio.