Durante un momento te encuentras jugando de lo lindo con tu peque. Están juntos apilando y derribando blocks de juguete. Y de pronto al minuto siguiente: ¡¡Zaz!! Te ataca en un brazo. Todavía te sientes aturdido y piensas, “seguramente fue un accidente. No hay razón para que mi linda hijita me haya echo esto a propósito”. Pero después vuelve a suceder – y esta vez ¡ella se ríe de lo que hizo!

Lastimando a otros

 Tu peque es una pequeña bola de energía y puede – en algunas ocasiones, luchar con su dominio propio. Existen diferentes razones por las cuales tu peque puede de pronto empezar a morder, rasguñar, jalar cabellos, pegar o empujar a algún miembro de la familia o a sus compañeros en general.

  • Dentición: Las piezas dentales molares y caninos brotan durante la niñez – es un proceso doloroso y puede causar que tu peque mastique o muerda todo lo que se le ponga enfrente ¡incluso a ti!
    • ¿Qué hacer?: Puedes ofrecerle una mordedera, un juguete especial para morder o algo frío que pueda chupar y morder.
  • Reacción: ¿Dejaste salir un fuerte ¡“Auch”! después de que tu peque trató de darte una mordida en tu hombro?. Lo más probable es que pensara que esa expresión fue algo muy gracioso y ¿a quién no le gustan las bromas?
    • ¿Qué hacer?: Guarda la calma. Aunque te sorprendas (y te duela) por haber recibido una mordida, trata de responder muy tranquilamente: “Me lastimas cuando me muerdes, no me gusta”.
  • Frustración: Tu peque a veces puede sentir frustración al no tener las palabras para expresar y comunicar lo que quiere.
    • ¿Qué hacer?: Háblale y Léele lo más seguido que puedas para promover sus habilidades de lenguaje. Habla con tu peque acerca de cómo te sientes. Identifica sus sentimientos para que también tu peque pueda identificarlos en sí mismo. Y establece límites: “Sé que sientes frustración porque no puedes tomar una galleta en este momento, pero no está bien golpear por eso”.
  • Enojo: En un mundo lleno de cosas nuevas e interesantes, los peques fácilmente se pueden sentir molestos cuando quieren cierto juguete o tocar cosas costosas que se encuentran en la casa.
    • ¿Qué hacer?: Si es posible coloca las cosas valiosas o frágiles fuera de su vista o trata de distraer a tu peque con otro juguete o libro. Dale una razón por la cual no puede tener lo que quiere, y entonces dale algo que sí pueda tener.

Detenlo antes de empezar

De acuerdo con la Academia Americana de Pediatría (AAP), prevenir la conducta agresiva de tu peque, comienza al proveerle un hogar seguro y estable.  Ser un buen modelo a seguir también dirige a largo plazo la enseñanza de una buena conducta.  Algunas personas piensan que deberías golpear o morder a tu peque para enseñarle cómo se siente que él o ella lo hagan contigo o con otras personas. Nosotros no recomendamos esa estrategia. Para los peques es confuso, dañino y no brinda un buen modelo a seguir. En vez de eso, trata de:

  • Estar Cerca: Si están jugando en el parque, mantente cerca y échale un ojito a tu peque mientras juega con otros peques. Acércate rápidamente si pareciera que tu peque va a tratar de herir a otro peque.
  • Recompensar lo positivo: Pon atención y recompensa los momentos en que tu peque juega amablemente con alguien. “Ustedes dos están haciendo un buen trabajo al jugar por turnos con los camioncitos”.
  • Usa tus palabras: Si ves que tu peque se está impacientando y frustrando por esperar su turno en los columpios, ayúdale a comunicar sus necesidades: “J; di, me gustaría subirme a los columpios por favor”.

Mordiendo la mano que te da de comer

Bastantes peques desarrollan la costumbre de golpear y morder – trata de no tomártelo personal.  Si tu peque te golpea o empuja, aquí hay unos pasos a seguir para tratar de cortar esa conducta en el retoño:

  • Ponte a su altura y gentilmente baja su mano y ponla lejos de ti.
  • Calmada pero firme dile, “no golpeamos”.
  • Enséñale a tu peque como ser gentil con sus manos al abrazar o agarrarse de las manos.
  • Ofrécele una alternativa a golpear, jugando un juego de manos.

Los peques algunas veces actúan por sentimiento. Con poco dominio propio, no es de extrañarse que puedan actuar  según sus sentimientos y golpeen o muerdan cuando se sientan fuera de control en su mundo.

Tómate el tiempo de observar cualquier cosa que en su vida cotidiana haya cambiado y que esté guiando al peque a golpear o morder, esto te ayudará a entender el “por qué” detrás de todo esto.

  • ¿Tu familia se mudó recientemente?
  • ¿Hay un nuevo bebé en casa?
  • ¿Empezó a asistir a la guardería?

Puede ser de ayuda observar también:

  • ¿Dónde se presenta la situación? (solo en casa, o solo en la guardería)
  • ¿Hacia quién se dirige la agresión? (mamá, papá, la nana, ¿u otros peques?)

El uso del Tiempo Fuera

En los momentos en que tu peque se siente abrumado o abrumada y se resiste a tus esfuerzos por guardar la calma y redirigir la energía, puedes tratar con la técnica “tiempo fuera”.  Si Marcos sigue dando golpes por no poder usar la pala roja, tranquila y gentilmente sácalo de esa situación: “Marcos, estás lastimando a tu amigo. Eso me dice que necesitas un tiempo fuera o de descanso”.  Lleva a tu peque a otro lugar (preferiblemente un lugar aburrido)  y pídele que se siente y se quede allí por un minuto antes de volver al arenero. La AAP recomienda  usar la guía de un minuto de quietud por cada año de edad que tenga tu peque.

Después de un minuto, regresa a tu peque al arenero y ofrécele un premio o recompensa extra cuando veas que está jugando bonito y está siendo gentil.

A la mayoría de los peques les gusta complacer. Brinda una retroalimentación positiva, déjale saber qué es exactamente lo que te gusta ver que hace. Dile cuando sientas frustración o enojo, y permítele ver cómo se enfrentan estos sentimientos de manera saludable. Esto puede reducir el mal comportamiento, así como ayudar a reforzar los lazos y la relación entre ustedes.