No es anormal para los peques que estudian en la escuela primaria el sentir inquietud y aburrimiento; pueden retorcerse en sus sillas o hacer sonidos chistosos durante momentos inapropiados. Pero cuando el o la peque tiene problemas para terminar sus labores escolares, se retuerce tanto que se cae de su asiento o pareciera que tiene poco control sobre los sonidos que salen de su boca, los padres y madres comienzan a preguntarse si es solo una conducta propia de la edad o es Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad, por sus siglas en inglés llamado ADHD.

De acuerdo con la Academia Americana de Pediatría (AAP), el ADHD es una condición del cerebro que hace difícil para el peque tener control sobre su propia conducta.  Este trastorno afecta del 4 al 12 por ciento de los niños en edad escolar. Padres y maestros deben atender y observar los siguientes síntomas:

  • Problemas para poner atención (soñar despierto, problemas para seguir instrucciones, distracciones constantes)
  • Bajo control de impulsos (interrumpe conversaciones, se pone impaciente ante diversas situaciones, tiene problemas para esperar su turno)
  • Aumento de niveles de actividad (siempre en constante movimiento, brinca o escala o trepa sobre cosas que no son para eso, no piensa en los peligros a los que se arriesga)

Para ser considerado ADHD, estas conductas deben ocurrir regularmente, y en más de un lugar (casa, escuela o comunidad). El sistema escolar puede ser de gran ayuda estableciendo las bases para buscar el diagnóstico. Como parte del proceso diagnóstico, el profesorado necesita completar una lista de verificación – un peque con ADHD puede calificar para brindarle ayuda extra en la escuela, incluyendo adaptaciones para su proceso de enseñanza aprendizaje haciéndolo más activo o tomando descansos extra.

La AAP expone tres tipos de ADHD:

  • Solo distracción: Fácilmente se distrae, constantemente olvida cosas, pierde cosas, evita tareas que requieren persistencia. No es demasiado activo.
  • Hiperactividad/ Impulsividad: En constante movimiento, no puede estar en su asiento, habla y hace ruidos constantemente, actúa y habla sin pensar. Batalla menos con la atención.
  • Combina distracción/hiperactividad/impulsividad: Presenta características de todos los tipos de ADHD.

El día a día del ADHD

Muchos peques con ADHD batallan con el control de sus impulsos – es difícil controlar sus actos y sus impulsos. Pueden tener la necesidad de tocar todos los artículos en los estantes de una tienda o querer colorear cualquier superficie en blanco que llegue a sus manos. Para los de alrededor, este comportamiento puede verse como si al peque no le hubieran enseñado a comportarse con buenos modales. Sin embargo y a pesar de los mejores esfuerzos de los padres y madres, el cerebro de un peque con ADHD trabaja diferente de los de sus semejantes. Como resultado, el peque con ADHD puede:

  • Batallar con el rendimiento escolar
  • Tener tiempos difíciles en la resolución de problemas
  • Verse más propenso a accidentes
  • Luchar con ansiedad, baja autoestima o depresión

¿Qué hacer si piensas que tu peque tiene ADHD?

Si sospechas que tu peque tiene ADHD, convérsalo con tu pediatra. Con la guía de tu pediatra podrás decidir buscar -o no – más ayuda.

Si tienes un peque con ADHD, hay muchas cosas que puedes hacer para ayudarle:

  • Provee un lugar seguro para explorar: Algunas peques con ADHD necesitan moverse mucho a su alrededor. Son impredecibles cuando se balancean, corren o trepan. Crear un lugar seguro para explorar puede reducir accidentes y les ayuda a sacar la energía extra. Trata de llenar la habitación o cualquier área de la casa con almohadas, tapetes acolchonados o de yoga.
  • Aprendizaje positivo en casa: Para mantener la motivación en tu peque para aprender, trata de desglosar sus tareas en pequeños momentos que sean más manejables. Ofrece descansos con movimiento tantos como sea posible para que tu peque regrese a sus labores con una actitud revitalizada. Algunos peques más jóvenes se benefician utilizando un asiento movible (es un pequeño asiento inflable que va en la parte de arriba de la silla) que provee una entrada sensorial para los peques que batallan para permanecer en su asiento. Ya sea que esté acomodando los platos de la cena o trabajando en problemas matemáticos, alienta a tu peque a no irse hasta terminar.
  • Sé realista: Todos los peques desarrollan diferentes estados. Las conductas y pensamientos únicos de tu peque se verán influenciados cuando él o ella estén listos para aprender nuevas habilidades. Trata de no forzar la adquisición de nuevas habilidades (como andar en bicicleta o leer) si no existe interés o si se nota que existe una lucha en esto. Todo lo aprenderán pero en sus propios términos.
  • Practica el auto-cuidado: Es difícil ejercer la paternidad o maternidad cuando hay cansancio de por medio. Trata de darte un tiempo para ti – tomando un café con una amiga, dando un paseo en caminata o leyendo tu libro favorito.

Adicionalmente a tus estrategias en casa, tu pediatra puede ofrecerte un tratamiento a largo plazo para ayudar a tu peque a tener una vida feliz y saludable.