Cada año escolar genera emoción y ansiedad: “¿Qué clase le tocará a mi peque? ¿Qué temas aprenderá este año? ¿Quiénes serán sus nuevos amiguitos?

Las etapas escolares nuevas también pueden traer consigo nuevos desafíos.  Hay muchos factores que pueden influir en el comportamiento de los peques.  Estos factores incluyen el estrés en el hogar, los cambios de compañeros de su grupo, una mudanza reciente o el cambio de escuela. La transición del verano a la escuela pudiera ser simplemente la respuesta.  Echa un vistazo a las rutinas con respecto a la hora de acostarse y la rutina de la mañana. ¿Está durmiendo lo suficiente? ¿El desayuno antes de irse a la escuela contiene suficiente proteína?

Incluso los peques en edad de la escuela primaria que no han tenido experiencias de mala conducta en el pasado, pueden de vez en cuando tener problemas en la escuela.

A continuación se presentan algunas de las explicaciones que un maestro que se preocupa puede hacer sobre la conducta de un alumno:

  • No escucha las instrucciones o no pone atención.
  • Distrae a sus compañeros mientras están trabajando.
  • Se deja caer de su asiento o lo vuelca.
  • Hace ruidos o habla cuando no es su turno.
  • Vaga por el aula.
  • No puede completar su tarea escolar.

Todos los peques son únicos y vienen con su propia fortaleza y desafíos. Algunos adoran la rutina y la coherencia que brinda la escolarización; otros luchan contra las reglas y expectativas que se les imponen.

Para que un peque aprenda, necesita sentirse seguro y apoyado. Pregúntale qué está pasando en la escuela. Pregúntale de qué manera le puedes ayudar. Como partidaria que eres de tu propio peque, trabaja con el maestro para ayudarle a que reciba lo que necesita para estar listo para aprender.

Las malas conductas pueden resultar cuando:

  • El peque no entiende las reglas del salón de clase. Tú le puedes ayudar a que haga preguntas sobre las reglas para que pueda entenderlas.   De ser necesario, puedes también tú directamente hacer las preguntas para ayudarle a aprender las reglas.
  • Las reglas del salón de clase no son claras y son difíciles de seguir. Esta podría ser la razón por la cual no entiende las reglas.   Si encuentras que las reglas son un poco confusas, pídele al maestro que te ayude a entenderlas. Después de haber investigado, puedes ayudarle a tu peque.  Puede que el maestro se dé cuenta durante el proceso que las reglas necesitan ajustarse.
  • El peque recibe atención de sus compañeros de clase o del maestro cuando se porta mal.  Si tu peque está buscando recibir más atención, quiere decir que algo hay por debajo de esa conducta. Quizás necesite más oportunidades de interacción, está aburrido, o busca aprobación. Los peques están aprendiendo lo que es la autorregulación; puede ser cosa de que mantenga sus comentarios en mente hasta la hora de la pregunta, o que aprenda a levantar la mano.
  • Batalla con su tarea y evita hacerla portándose mal.  Esta es una oportunidad para buscar el apoyo que tu peque necesita para que tenga éxito.
  • El trabajo escolar es demasiado fácil y se porta mal por aburrimiento. Una habilidad de la vida que todos debemos aprender es la paciencia. Esta puede ser una oportunidad para ayudarle a desarrollar su empatía por el tiempo en que se tarda en aprender un amigo. Ayuda a tu peque a que desarrolle estrategias que pueda hacer sin hacer ruido o en silencio cuando se sienta aburrido.

En algunos casos, el mal comportamiento en el salón de clases es el resultado de una  discapacidad de aprendizaje o trastorno del estado de ánimo. Habla con tu proveedor de servicios médicos para determinar si es necesario hacer alguna evaluación.

Hay esperanza

Si el maestro de tu peque acude a ti con inquietudes sobre su comportamiento en la escuela, intenta mantener la calma, evita estar a la defensiva, y observa el comportamiento desde la perspectiva del docente. Además de aprender las expectativas de los maestros, esta es tu oportunidad para abogar por el aprendizaje de tu peque. El maestro puede ayudarte a descubrir la causa o causas del comportamiento indeseable, y proponer estrategias que ambos puedan usar.

Si has notado una mala conducta similar en casa (por ejemplo, no escucha cuando necesitas de su atención), habla con la maestra sobre cómo manejas las situaciones similares en casa: qué estrategias funcionan con tu peque y qué no funciona. . . Piensen en ideas que puedan utilizar en casa y en el aula. A partir de estas ideas, desarrolla un plan y mantenlo por todo lo largo de la semana. Al final de la semana, conversa con la maestra acerca de cómo le fue durante esa semana.

Cuando tu peque necesita más estímulo

Algunos peques necesitan un poco más de estímulo para seguir las reglas del aula. Habla con su maestra sobre qué tipo de estímulo podría implementar en clase.

Un tipo de enfoque podría ser el modelo de gestión de comportamiento que está basado en la investigación, se llama el Juego del Buen Comportamiento  Good Behavior Game (GBG). La premisa básica del GBG es dirigir la atención hacia los comportamientos que los maestros quieren ver en el aula y recompensarlos. Durante el juego, que es un período de tiempo determinado durante el cual los estudiantes “compiten” para ver si pueden completar una tarea sin ningún comportamiento negativo, el profesor usa un término neutral (como “NOB” o “Sin enfoque”) para decirle a la clase que notó un comportamiento no profesional o perjudicial en uno de los equipos. Por ejemplo, “Veo un NOB en el equipo 2.” Cada equipo que logra menos de 3-4 NOBs al final del juego gana un premio. Los mejores premios son aquellos que permiten a los niños desahogarse y moverse físicamente, algo como “moverse como un gusano” o “imitar la forma de caminar de algún animal”.

Una forma de que los padres refuercen el GBG en casa es observar y recompensar los comportamientos que desean ver en sus peques y prestar menos atención a los comportamientos que no desean, llamándolos de una manera neutral y discreta que pone más énfasis en lo que los padres quieren.

Trabajo en equipo

Una de las cosas más importantes que puedes hacer por tu propio peque es mantener una relación sólida y de colaboración con su maestro. A menudo no hay una sola razón en particular por la cual un peque pueda tener problemas, pero puedes colaborar con la maestra para idear estrategias que apoyen su aprendizaje. Tanto tú como la maestra tienen gran interés en ayudar a que tu peque tenga éxito en la escuela hoy y en el futuro.